TAURO: El hedonismo cotidiano

A menudo lo había oído, si quieres disfrutar de los placeres cotidianos -que no dan mucho de sí, por cierto- no existe nada mejor que hacerse acompañar de un Tauro. Con el tiempo comprendí que son unos auténticos profesionales en eso de “gozar”. Como además se trata de un signo de tierra -que rige lo concreto, lo práctico, lo material- sabe de formas, proporciones, técnicas, etc.; resumiendo un autentico epicúreo.

La primera vez que me “topé” con un Tauro potente -el Sol y tres planetas más en ese signo- caí en un sus brazos de muy buen grado, no lo duden. Era mi primer encuentro con un “seductor”, hasta ese momento sólo sabía de ellos por la literatura y el cine. Aún no imaginaba lo estupendo que iba a resultar.

Se mostraba interesadísimo por todo lo que me concernía, me miraba como si contemplara a Miss Universo -más tarde comprendería que el 98% de las mujeres a sus ojos parecíamos haber ganado ese concurso-. Celebraba mis ocurrencias del mismo modo que lo haría con Oscar Wilde. Sus formas resultaban exquisitas. En fin, entenderán que mi autoestima jamás había estado tan alta. No les miento: levitaba en torno a mí.

Además del trato que me dispensaba, resultaba un “entendido” en cualquier detalle que aumentara el placer. Elegía con esmero los lugares, porque el decorado le era fundamental. Su vista debía observar sólo belleza a su alrededor y podía llegar a amargarse si en un restaurante su mesa de costumbre estaba ocupada, alegaba que las otras no valían. ¡Un maniático de ideas fijas!, como comprobé después. Tenía criterios definidos acerca de cómo distribuir los sabores a lo largo de una comida, sabía sacarle el máximo provecho al sentido del gusto. En música, ¿que les voy a contar yo, que soy una analfabeta?, pero según los entendidos poseía un oído finísimo. En cuestiones de arte era exquisito; en literatura, cine, etc., más de lo mismo.

Llegados a este punto los más maliciosos estarán pensando “algún defecto tendrá”. Cómo sólo me quedan dos sentidos que comentar y el olfato lo tenía estupendo, sólo queda el tacto. Pero ¡sorpresa! como amante también resulto un experto. Si no sonará tan mal diría “profesional”. Sin deseo de regodearme les diré que, conocía el cuerpo de una mujer a la perfección, lo recorría y me descubría sensaciones que yo, que era su dueña, desconocía por completo. Me quedaba maravillada, ¡cuanto tiempo perdido por ignorante!, me decía a mí misma. Sabía hacer disfrutar a una mujer y al mismo tiempo, él gozaba. Le encantaba controlar el placer del otro, producirlo. Así y sólo así, se sentía poderoso.

Como soy una alumna aventajada, a los tres meses de relación, comencé a atisbar las repeticiones, pero ¡claro! estaba disfrutando y no quería interrupciones y menos planteamientos profundos. Sin embargo, a los seis meses, ya conocía todo su mundo. En los restaurantes nos trataban como si fuéramos familiares, sólo frecuentábamos cuatro en una ciudad como Madrid, dónde existes más restaurantes y bares que bancos. La música la tarareaba sin ninguna dificultad, ¡yo! que los oídos los tengo de adorno, pero claro durante esos meses había escuchado las mismas tonadas miles de veces -sin exagerar una “miajita”-. Las salas del Prado que visitábamos -sólo dos- me las sabía hasta con desconchones, a veces me sorprendía buscando nuestras huellas en el piso convencida de su erosión. Como amante se había vuelto un poco maquinal, y desde luego menos activo. Sospecho que para entonces, ya estaba buscando otra presa.

A los nueve meses, que quieren que les diga, se lo imaginan ¿verdad? Pues si, me aburría, me aburría soberanamente, y me veía como Sísifo condenada a una repetición constante/infinita. A Tauro le da seguridad lo que conoce en profundidad, y no es metáfora. Por eso es de costumbres arraigadas, no le gustan los cambios, le encanta controlar los lugares por los que se mueve. Pero de ahí a pasarse la vida reiterando situaciones para conseguir siempre los mismos placeres con el fin de sentirse seguro, me pareció una exageración. Yo necesito un poco de azar, me atrae lo imprevisto. Por eso llegué a la extenuación y como han de figurarse, a la ruptura ¡por aburrimiento!

A pesar de lo expuesto, he de confesarles que cuando me da un “bajón” en mi autoestima, o en mi lado femenino, de inmediato busco un Tauro. Y es que a encantadores y seductores no les gana nadie. Te tratan como a una “reinona”, te proporcionan placer y te envuelven en un ambiente de glamour ciertamente agradable. Eso sí, ahora que tengo más experiencia o más años, cuando me “lío” con un Tauro y cualquier detalle, circunstancia o lo que sea, se repite, huyo despavorida. Pero mientras corro, ruego para que nunca me falte un Tauro en las horas bajas, o para el disfrute sin más, para la frivolidad más absoluta. Uno de los secretos para ser feliz, es saber “gozar”. No hay ningún otro signo del zodiaco del que se pueda aprender a disfrutar con tanta precisión, y que te haga comprender que de dichas cuestiones nunca se sabe lo suficiente. Por eso les dedico este homenaje a todos mis Tauros pasados, presentes y por venir.


8 pensamientos en “TAURO: El hedonismo cotidiano

  1. No es que me haya gustado es que me ha encantado, me gusta tanto que los estoy imprimiendo para guardarme todos tus escritos y de esta manera cuando tengo un rato de tiempo los leo (estudio o eso intento) pues creo que ayudan para entender un poquito a los demás y como consecuencia a nosotros mismos ya que somos un poquito de todos.

    Gracias

    • Muchas gracias Emilia. Opino lo mismo la astrología ayuda a entender mejor a los demás y a nosotros mismos, así como resulta un mapa excelente para vivir.

      Un abrazo. Isabel

  2. Jajajaja. Me parto. Eres un hacha !!! Que bien escribes y los describes !!.
    Entiendes ahora los de los gemelos ?. Jajajaja.
    Un gran abrazo.

  3. Hola Mª José:

    Muchas gracias querida amiga. Ay, es que es inevitable caer, todas hemos tenido nuestro gemelo Tauro en sentido figurado, jajajaja.

    Un abrazo grande. Isabel

  4. Muy bueno, que manejo! que soltura! y que bien nos lo cuentas, tus escritos son espectaculares y encima con un sentido del humor genial. Estoy deseando que salga el siguiente. Seguimos en contacto. De nuevo gracias por tus enseñanzas.

  5. Muchas gracias Isabel , por compartir tus vivencias y opiniones , yo también me he reído mucho , la verdad es que entre mis amores pasados no tengo ningún Tauro y no puedo juzgar , pero la verdad es que la radiografía que has hecho es impresionante , vamos pa tomar nota … jeje . Tu relato lo he leído como si fuera un guión cinematográfico una auténtica delicia , como tu maestría al escribirlo , que nos va dejando ganas de más !!!!. Un abrazo muy fuerte Isabel .

  6. Querida Mari Carmen, gracias a ti por tus amables comentarios, por el cariño de tus palabras, es un placer tener lectores como tu. Te reitero mi agradecimiento con todo mi corazón.

    Un abrazo. Isabel

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