Centrar la atención o aprender a relajarse

Aprender a acallar el pensamiento, controlar el diálogo interno a voluntad, o al menos poder pararlo, es uno de los recursos más útiles con los que podemos contar. Sabemos que todas las emociones o estados de ánimo se producen como resultado del contenido simbólico de la mente, si podemos parar la actividad mental, también desaparecen las emociones.

Ser capaces de centrar la atención independientemente de los factores externos, en está época de sobrestimulos y ruidos es una habilidad muy importante, podremos relajarnos oyendo una taladradora, o estando en movimiento. No importa el método que empleemos, en China hay cientos de escuelas de meditación y cada una tiene el suyo, hay que aclarar que el diálogo interno no se puede detener, por lo que las enseñanzas lo que intentan es distraer esa cháchara al hacer que la mente se fije en lo que le impongamos (repetir un mantra o cualquier palabra, sentir la energía de relajación como va invadiendo todo el cuerpo, centrarse en un punto de la nariz y observar como entra y sale el aire, etc.), tales técnicas nos obligan a estar atentos a algo que ocurre “aquí y ahora.

Cuando nos relajamos correctamente entra somnolencia, puesto que es el estado previo al sueño, también baja el metabolismo y la respiración se hace más corta. Sin embargo, lo que considero más importante es que se detiene el diálogo interno y así se puede llevar la atención donde deseemos. A menudo el contenido simbólico de la mente nos produce angustia, miedo, preocupación, etc. ¿Se imaginan poder parar estas emociones “siempre” que se produzcan y pasar a un estado de tranquilidad? Es posible y además si lo repetimos con asiduidad llega un momento que desaparecen los malestares y descubrimos que relativizamos con mayor facilidad. Cuando la mente está callada, no hay estados de ánimo, podemos reflexionar sobre lo que queramos sin teñir nuestras observaciones de parcialidades subjetivas, por eso es un estado ideal para plantearse problemas que nos afecten emocionalmente, desde el estado de relajación se relativizan situaciones que en circunstancias normales nos sobrepasan.

Hay muchas técnicas para conseguir el estado de relajación, todas ellas consisten en centrar la atención en algo que ocurre en el momento presente. Lo difícil es mantener la atención, la mente vuela, tiende a dispersarse y cuando nos queremos dar cuenta estamos pensando en lo que sea, pero no meditando. Se puede practicar mientras se camina, basta con fijarse en como se da un paso con cada pierna, doy un paso con la derecha, otro con la izquierda, si lo hacemos prestando atención acabaremos serenos, se puede uno relajar con todas las actividades diarias, al pelar una fruta,  cuando se limpia un cristal, sólo hay que centrarse en la actividad que se realice. También usando los ruidos externos, si tenemos una obra fuera de casa, podemos repetir con cada ruido: “cada golpe me hundo más en mi misma”, mucha gente oyendo el mar se tranquiliza con el vaivén de las olas. No voy a enumerar la infinidad de maneras que hay de relajarse, sólo he nombrado algunas para que se entienda lo que significa estar en dicho estado y que da igual la forma de llegar a él.

Pienso que la mejor manera de relajarse a voluntad es anclar ese estado, para así acceder a él cuando se desee, basta repetir un gesto o ejercer presión en algún lugar de nuestro cuerpo. Para hacer bien el anclaje hay que asegurarse que nos hallamos en el estado que buscamos, en este caso relajados (ondas Alfa cerebrales), da igual el método usado, por eso el mejor momento para fijar un anclaje de relajación es nada más despertarnos, ya que amanecemos en dicho estado, la relajación es el estado previo al sueño y a la vigilia, por eso solemos despertarnos medio atontados, todavía en ondas Alfa.

Manera de hacer un anclaje para acceder al estado de relajación: Por la noche piensa el lugar del cuerpo dónde vas a hacer el anclaje. A la mañana siguiente nada más abrir los ojos haz el anclaje que hayas decidido la noche anterior. Luego te levantas y sigues con tus actividades diarias, cada vez que te pongas nervioso, dispara el anclaje, cierra lo ojos y comprueba que cuando repites el gesto te quedas tranquilo, debe ocurrir instantáneamente. Si no fuera así está mal anclado, habrá que repetirlo con otro gesto. Lo habitual es que si lo usamos con asiduidad, el anclaje quede incorporado para siempre, es igual que aprender a conducir o la risa como estímulo positivo, a fuerza de repeticiones nuestro cerebro se adapta con facilidad, puro conductismo, y así la relajación o la tranquilidad pasa a formar parte de nuestros estados de ánimo.


9 pensamientos en “Centrar la atención o aprender a relajarse

  1. Que bien explicado está. Lo entenderá el más torpe. Me gusta mucho . Felicidades.
    Si me das permiso , en cuanto editen la web , lo cuelgo en ella junto con el enlace a la tuya. Aunque bien pensado , si se hace una cosa , quizá no sea necesaria la otra.
    Mi web se llama : saludenarmonia.es . Pero la he registrado ayer. Así que , supongo , no se verá hasta mañana o pasado.
    Un gran abrazo.

  2. Muchas gracias querida Mª José!

    Esa es la intención divulgar de la manera más simple. Puedes colgarlo en tu web, encantada de que lo hagas, a cuantas más personas llegue, mejor.

    Me gusta mucho el nombre de tu web, la salud es armonía, no sabes lo bien que lo he aprendido.

    Un abrazo fierte. Isabel

  3. Realmente maravilloso, fácil y muy bien explicado. Esta noche haré mi primer anclaje, ya te contaré!!
    De nuevo gracias por compartir con todos, tu enorme sabíduria.
    Recibe un cordial saludo

  4. Sí, hay que practicar porque nuestra mente está re-llena de muchos ruidos y cosas inservibles. Con la práctica y los logros (logros en el sentido de experimentar la Meditación) se necesita cada vez menos tiempo en llegar a esa relajación, relajación que sienta de maravilla (!)
    Gracias Isabel por traernos un tema a practicar para librarnos, si no del todo sí en cierta medida, de la vida tan estresante que nos rodea.

  5. Demasiado llena de ruidos, y lo peor es que esos ruidos son los responsables de nuestros estados de ánimo. Cuanto más practicas más se acostumbra el cerebro a estar en ese estado, es como aprender a conducir, al principio cuesta, pero luego no necesitas pensar para hacerlo porque pasa a ser una competencia inconsciente, pues con el silencio mental pasa igual.

    Un abrazo muy grande querida Pilar. Isabel

  6. Muy interesante y práctico. Muchas gracias.
    Ahora, lo que echo de menos en tu web es un artículo sobre la carta astral de Rajoy. Estoy particulamente interesada en su capacidad reflexiva… seguro que tienes un análisis fino pensado, algo como lo que publicaste de la Merkel…

  7. Gracias a ti por tomarte la molestia de mandar un comentario.

    Si, tendré que hacer un análisis de Rajoy para desmitificar supuestas virtudes que son defectos. Cuando Aznar tuvo el atentado todo el mundo comentaba, que frío, que temple…. No, es pura insensibilidad e inexpresión, falta de empatía, le pueden matar a toda su familia enfrente y no movería un musculo, no es virtud es atrofia.

    Haré un artículo sobre Rajoy. Un fuerte abrazo. Isabel

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